Tom Cruise vuelve a triunfar con Misión Imposible

Este fin de semana llegó a las carteleras españolas Misión Imposible – Nación secreta, la nueva película de la serie protagonizada por Ethan Hunt que ha vuelto a encumbrar a Tom Cruise en lo más alto del box office internacional. Espectáculo, acción, peligro, pero también sobriedad y autenticidad, se mezclan en este nuevo episodio, cuyo éxito ha dado luz verde a una nueva entrega de la franquicia. 

En 1996, Tom Cruise ya era una de las estrellas más influyentes de Hollywood. Había encadenado los éxitos consecutivos de Algunos hombres buenos (A few goog men, 1992), La tapadera (The firm, 1993) y Entrevista con el vampiro (Inteview witht the vampire: the vampire chronicles, 1994), títulos que continuaban con una serie de películas que le habían hecho ganarse la respetabilidad tanto por parte del público como de la crítica.

Sin embargo, el actor tenía dos cuentas pendientes: una de ella era producir, y la otra protagonizar una franquicia a la que poder agarrarse en las horas bajas. Cruise vio la posibilidad de hacer ambas cosas en la adaptación de la serie televisiva Mission: Impossible y se puso en la piel del agente Ethan Hunt, esa especie de James Bond fuera del sistema oficial, bajo la batuta de Brian De Palma. El éxito de la cinta le permitió repetir el papel y, en su afán de ofrecer siempre un producto novedoso a la audiencia, apostó por cambiar de realizador, e incluso de aspecto visual en cada una de las entregas. Por la silla del realizador pasaron John Woo y J.J. Abrams, hasta que Cruise encontró la versión más comercial en las manos del realizador Brad Bird, que firmó Misión Imposible: Protocolo fantasma (Mission: Impossible – Ghost protocol, 2011), la entrega más taquillera de la franquicia. Uno de los secretos de su éxito, además de su espectacular puesta en escena, fue crear una familia disfuncional a través de la cual Cruise cedía parte del protagonismo a Simon Pegg y Jeremy Renner, una fórmula que tan bien había funcionado en otras franquicias como la millonaria Fast & Furious.

La nueva entrega de la saga, Misión Imposible – Nación secreta (Mission: Impossible – Rogue nation, 2015) no cuenta con Bird tras las cámaras, pero desprende la incuestionable intención de seguir la línea marcada por su filme. Tanto es así, que incluso funciona como secuela, y no como un episodio más, en la que los personajes recuerdan lo sucedido en la película anterior y juegan a la continuidad para crear un universo propio en la que el enemigo ya no es un loco que pretende dominar el mundo, sino un mal global bajo el nombre de El sindicato, un poder en la sombra que, sin duda, volverá a aparecer en la franquicia.

Para llevar a cabo el proyecto Cruise ha contado esta vez con el director Christopher McQuarrie, guionista de otros filmes del actor como Valkiria (Valkyrie, 2008) y Al filo del mañana (Edge of tomorrow, 2014) y que ya había dirigido a la estrella en la sobria Jack Reacher (Jack Reacher, 2012). Y es precisamente esta sobriedad lo más destacable de la nueva misión de Cruise. El filme comienza al estilo Bond, con una escena precréditos repleta de acción que le hace al espectador preguntarse qué podrá pasar a partir de aquel momento para que la espectacularidad vaya a más. No obstante, director y productor deciden ofrecer una cinta de espías en la que no falta la acción pero que no se sustenta solo en ella, sino que hacen predominar la trama por encima del espectáculo, algo totalmente en desuso en el Hollywood actual.

Tom Cruise

No existe un verdadero reto, todos sabemos que Hunt vencerá, pero su forma de hacerlo pasa de nuevo por el apoyo de su equipo, al que esta vez se une Ving Rhames, el unico actor aparte de Cruise que aparece en todos los episodios de la saga, y por mostrar la vulnerabilidad de ese superagente que, aunque en menos de diez minutos sobrevive a una muerte clínica por ahogo, un accidente de coche con vueltas de campana y una aparatosa caída de moto, necesita la ayuda del otro pilar del filme: la agente británica de particular belleza Ilsa Faust, interpretada por la emergente Rebecca Ferguson. Hunt es un ser humano, es vulnerable, y no un superhéroe de Marvel, y es lo que parece que se quiere dejar claro al espectador: que Misión Imposible nos ofrece el mismo espectáculo, pero cargado de autenticidad. De ahí que la promoción de la cinta se base en el hecho de que Cruise interpretara todas las escenas de acción de la película.

El éxito de Nación secreta ha sido incuestionable y ha permitido dar luz verde a una sexta entrega. Cruise tiene 53 años, y si la media de tiempo entre cinta y cinta de la serie ha sido de cuatro años, podemos suponer que volverá al papel con 57, tras interpretar de nuevo a Maverick en la anunciada Top Gun 2, para poco después tener que dar el relevo a un nuevo actor. Pero ¿funcionaría Misión Imposible sin Cruise? Reinventándola, porque esta claro que esta serie es Cruise.

De momento podemos disfrutar en las salas de este filme, que va más allá del mero producto veraniego, y cuya fórmula, vista por otra lado mil veces en pantalla, se muestra totalmente engrasada para hacer las delicias del espectador durante dos horas.

Puedes leer el análisis de Misión Imposible – Protocolo fantasma en nuestro libro «El nuevo Hollywood a través de las 100 películas más taquilleras.

http://www.editorialcalifornia.com/el-nuevo-hollywood-a-traves-de-las-100-peliculas-mas-taquilleras/

Natalia Pinto.

Editorial California.