Vuelve Mad Max, el héroe más salvaje

Hoy llega a las pantallas Mad Max: Fury road, el regreso del personaje popularizado por Mel Gibson bajo la dirección George Miller hace ya más de tres décadas. Muchas son las voces discordantes entre el público cuando la maquinaria de Hollywood anuncia nuevas entregas de películas o sagas icónicas pero, según la crítica, el regreso de Max Rockatanski ha sido de lo más acertado.

Cuando en 1979 George Miller dirigió su primera película, Mad Max, salvajes de la autopista, poco podía suponer que, bajo un presupuesto de 350.000, esta producción australiana llegaría a recaudar 100 millones de dólares en todo el mundo y, mucho menos, que 36 años después estrenaría una cuarta película basada en su personaje.  A aquel primer éxito le siguieron Mad Max 2, el guerrero de la carretera (para muchos la mejor de la serie) y Mad Max, más allá de la cúpula del trueno, una excesiva continuación con una desatada Tina Turner en su reparto. La trilogía consagró a Mel Gibson como la gran estrella que es (o era, antes de que se hicieran públicas sus excentricidades).

Mucho se habló durante años del regreso del actor en una cuarta entrega, pero el retraso continuo en la producción lo apeó del proyecto. El nuevo Max es Tom Hardy, un actor que, poco a poco, está construyéndose una sólida carrera que dio un punto de inflexión tras sus trabajos para Christopher Nolan en Origen y El caballero oscuro: la leyenda renace. Todos aquellos que se niegan a que haya un nuevo Indiana Jones sin Harrison Ford, o que en su día vieron con malos ojos que otro actor interpretara a James Bond después de Sean Connery, comprenderán, tras el visionado de Mad Max: Fury road, que esta renovación es la única salida para que continúen franquicias populares en el mundo del cine con un mínimo de frescura.

Eso sí, la esencia de la saga continúa en esta cuarta entrega, ya que su artífice, George Miller, vuelve a estar a los mandos, por lo que cabe interpretar este regreso, no como una estrategia comercial de Hollywood (que durante años no daba luz verde a la producción estimando que no tenía un público potencial), sino como la expansión de la visión de Miller y una actualización, renacimiento y reinterpretación de su particular universo postapocalíptico, al que el director conduce hasta un extremo feroz, salvaje y delirante.

Las expectativas hacia esta nueva entrega no han sido altas y por eso, tras su estreno en el festival de Cannes y el entusiasmo generalizado de la crítica, Mad Max: Fury road se puede convertir en el éxito sorpresa de una temporada marcada por superhéroes, dinosaurios y terminators. Por si esto sucede, Miller ya tiene preparados los guiones para dos nuevas entregas.

Natalia Pinto

Editorial California